Realmente, esto de publicar un libro es como un parto de los de antes: sin epidural. Tras los meses y meses de trabajo, uno por fin germina la novela y todo es alegría en la cabeza de uno. Comienzan las esperanzas: ¿Será rubio? ¿Será inteligente?, o por analogía: ¿Encontrará editor? ¿Será un best seller? Todo son ilusiones y uno se sienta durante unos días o semanas a descansar, con la sensación de la labor bien hecha.
Comienza el peregrinaje por las editoriales: el consabido “no encaja en nuestra línea editorial”, o el silencio más absoluto, que es como esas primeras semanas del embarazo. Uno ha creado algo, pero no se nota en nada. La barriga parece la de siempre… lisa, plana… deseable. Sólo en los casos de vómitos –exabruptos a veces innecesarios en el rechazo del original por parte del editor- nos damos cuenta de que algo pasa, aunque de momento sea sólo en forma negativa.
Por fin, al cabo de un tiempo –semanas, meses, años… ¡quiénsabe!-, por fin algún editor -Baile del sol- se interesa por el manuscrito. Los senos crecen, algo se percibe bajo la camisa… Y algún tiempo después, nos vamos a hacer la ecografía. ¡Qué emoción al ver por fin a nuestra criatura!, aunque de momento le quede tanto por desarrollar. Ese momento es como el de la recepción de la portada. ¡Ahí esta! Nuestra criatura está viva. A veces nos preocupan las palabras del médico. ¡Hay erratas! Pero como si nos tranquilizara una amniocentesis, rápidamente las corregimos. Pero está vivo. Ahí está su imagen en la ecografía-portada. Algunos rasgos ya son perceptibles –la cabeza-biografía-, el tronco y a lo mejor sus patitas –el resumen de la contraportada-. ¡Qué gran momento! Realmente, tu creación está viva y es la confirmación de que saldrá a la luz.
En ese feliz momento estoy yo. ¡Por fin en mi email la portada de “Citas Criminales”!, la primera novela de Beatriz, mi investigadora licenciosa. Como esos padres orgullosos de su próxima paternidad, voy como un bobo enseñando la ecografía en papel a todo el mundo que me encuentro. ¡Gracias Alejandro por tu fotografía, a Laura y a tu modelo! Bueno, pues aquí os la dejo.

Ya ahora a esperar estas semanas de embarazo, donde toda la maquinaria del editor se pone en marcha para ir perfeccionando el feto con sus correcciones, eliminación de erratas, etc. para que cuando sea alumbrada, tenga sus cinco deditos en cada mano. Y a partir de ahí, los cuidados -presentaciones - y alimentación –reseñas-, para que algún día podamos decirnos con orgullo que es nuestro hijo. Esperemos que no nos avergoncemos nunca de él.
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