Las rubias son siempre peligrosas. Autor: Gabor Vaszary. Editor: Luís de Carat. 1.948
En esta ocasión, mi elección no fue todo lo acertada que hubiera querido. La novela del autor húngaro ha resultado ser lo que uno pensaría a bote pronto con ese título. Un enredo folletinesco, ambientado en Francia, entre dos amigos bien posicionados y dos mujeres (rubias). La una, -Christine, pobre y huérfana, pero honrada, que malvive en una buhardilla y que trabaja en un teatro, con una escena minúscula y donde conoce a la otra rubia, Henriette. Esta es más la clásica devora-hombres, o mantenida, de la época. Una sólo quiere casarse cuanto antes y la otra sólo quiere ir encontrando hombres que le permitan los lujos que desea.
En cuanto a ellos, André es una especie de playboy. El otro, Georges, vecino de la casa de Christine, es un apocado y aburrido, incapaz de mantener una relación con una mujer por su falta de iniciativa y su actitud pasiva y soporífera. Conoce casualmente a Christine, la cual, como mayor ambición en esta vida, tiene casarse con un hombre bien posicionado y tener hijos. Pensando ya en vender su cuerpo, engatusa –realmente eso definiría sus artes- a Georges, adornando su patética existencia con mentiras y consiguiendo que éste la invite a comer cada día, lo que le conviene por no disponer de un solo franco. Con un solo beso en un romántico paseo le convence para casarse, pero su amigo André desenmascara las ¿pequeñas? mentiras de Christine y convence a Georges de que, para olvidarse de ella, haga un viaje a Niza en compañía de una dama que le consuele. Sin que ella sepa que él es Georges, ni Georges que ella es la amiga de Christine, Henriette es la afortunada acompañante de desengañado enamorado, al que espera sacar un buen dinero por su… compañía. A su vez, Christine averigua que André es el causante de la desaparición de su fulminante prometido y, sin proponérselo, acaba viajando con André a la estación tirolesa de esquí de Jungholz.
No os cuento el final, por si alguien desea leerla. Se lee con facilidad y no resulta desagradable, aunque sus méritos literarios no son grandes. Pero siempre es curioso ver el pensamiento de un húngaro de la primera mitad del siglo XX sobre las mujeres, sus ambiciones y sus tretas. Y sobre lo peleles que el autor consideraba a los hombres frente a la inteligencia -instintiva o premeditada- de las mujeres, lo que también podríamos comprobar hoy. Y también constatar, una vez más, que la moral victoriana, en verdad, sólo debió estar vigente durante el reinado de la soberana británica. También tiene el encanto de mostrarnos, aunque sea superficialmente, el modo de vida de la alta burguesía de la época. Lo que está claro es que el libro no pasará a la historia de la literatura, pero nos puede hacer pasar un par de tardes entretenidas, ya que Gábor consigue que uno desee averiguar cómo terminan los viajes cruzados de los cuatro personajes.
Palabras claves (Tags): Gábor, Vaszary, joaquín, lloréns, peligrosas, rubias
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