Y hoy escribo para ti, bajo la tenue luz de una lamparilla donde mi musa se fija buscando tu última sonrisa.

Y se que estás acostado, y se que me estarás soñando y se... que al despertar en tu mente besarás mis labios.

Y hoy escribo para ti... bajo la tenue luz de una lamparilla, cuando el campanario pone en brazos abiertos sus manecillas, preparándose a cantar la hora en que te escribo mi poesía.

Pues es golosa de mis letras que son del alma viva, alma que ama, alma que vibra.

Y hoy escribo para ti, velando en tu noche mi día. Que son rayos de sol los que te guían, que es rayo de luna la que me inspira, que son tus caricias, las que siendo prohibidas... sacian mi sed y son mi comida.

Y hoy escribo para ti, y tú leerás en el aire retazos de mí, como esencia de perfume que llegan a ti, y  contarás las horas de esas manecillas que como un flechazo nos encierre en su abrazo. Que son segundos de encierro sumidos en deseo, tu deseo, mi deseo, el deseo de un minuto bastardo que arranca de cuerpos que hierven bajo el acero de sus paredes. Y en el último repique... te me vas... te me pierdes... Suéñame... corriendo por tus campiñas verdes.                                                                                                      

 Ana Mari.                                                                                                                            

 

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Palabras claves (Tags): Poma, amor, de

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