Por fin ayer recibí recién parido de la imprenta mi novela "Citas Criminales" editada por Baile del Sol. En el mismo momento que escribía un email nervioso a la Editorial para confirmar que estuviera en camino, tocaron a la puerta. Se acabaron las
ecografías. Al abrir la primera caja, fue como mirar entre la toalla que envuelve al bebé y que lleva en brazos la enfermera al salir del paritorio. A uno se le acelera el ritmo cardiaco y no acierta siquiera a preguntarse: ¿Estará bien? La cosa, para bien o para mal, ya no tiene remedio, y la emoción es lo que ocupa toda tu mente.
Por fin ves su rostro y en este caso no es como en los nacimientos. Las portadas no son todas iguales. La foto que
Alejandro Zenker hizo para mi libro en una sesión de autorretrato con Laeticia, me saluda con todo su atractivo. Gracias Alejandro. Al menos esa parte ha quedado perfecta -la cara del bebé es rubicunda y saludable-. De hecho, los que han contestado a mi invitación a su bautizo-presentación en sociedad, han quedado encantados con ella. Espero que su contenido tenga la misma calurosa aceptación.
¿Os gusta?

Cuando examino el resto del cuerpo del bebé, veo que está rollizo y sano, todo salud, con sus hojas de buen gramaje, sus letras perfectamente lejibles, las imágenes fotográficas que acompañan cada capítulo con buen aspecto. En fin, el niño -esa milagro- aparentemente está perfecto. No tiene nada que envidiar a los nacidos en la clínica Ruber o Mayo -Esas editoriales gigantes-. Más adelante, cuando lo examinemos con detenimiento, seguro que descubriremos pequeños defectos: un lunar aquí, un pequeño eccema allí. Pero serán mínimas imperfecciones que nos lo harán querer aún más.
A partir de ahora, viene ese otro trashumar que tan bien conoceis los integrantes de RIEPA. Presentación, emails a los conocidos, luchas por conseguir alguna reseña positiva. La durísima fase de distribución y venta que tan complicada resulta para los Editores Independientes y sus autores, pero que, por otro lado, permite que la vida de estos niños-libros sea mucho más longeva que las de las grandes editoriales y que el autor logre un contacto humano casi con todos y cada uno de sus lectores.
Sólo queda una angustia: saber si el libro gusta mayoritariamente o si, por el contrario, es vituperado y rechazado como esos niños con graves taras que hacen que sus padres procuren dejarlos ver en público lo menos posible para evitar la injusta sensación de que han sido incapaces de traer al mundo algo bello.
Por último, sólo me resta dar las gracias a Tito, Ángeles y Noemí de Baile del Sol por su confianza y espléndido trabajo.
¡Necesitas ser un miembro de Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos RIEPA para añadir comentarios!
Participa en esta red social