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Arando el campo de la Bibliodiversidad

Alberto Edel Morales Fuentes
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Lo que en algún momento llamamos “nuevas tecnologías” se ha tornado un espacio de expresión, convivencia y debate cada vez más amplio. Lo habitamos, de un modo u otro, continuamente, al incorporarse cada vez más a nuestro cotidiano. Nos permite crea…
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octubre 26, 2009
isma, vendría bien situar algún nombre en ese punúltimo párrafo, da la impresión de que también tú padecieras el "Miedo a la polémica, temor del crítico a buscarse enemigos", que se te de, un abrazo, edel
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octubre 7, 2009
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septiembre 17, 2009
Excelente escrito con profundo sentido. Gracias por compartirlo.
septiembre 16, 2009

Información de perfil

Nacionalidad
Cubano
Lugar de residencia (Ciudad y Estado o Provincia)
La Habana
País de residencia
CUBA
Describe brevemente tu actividad o proyecto
Escritor. Director fundador de la revista de literatura y libros La Letra del Escriba (más de 70 números publicados desde el 1ero de noviembre de 2000) y del Centro Cultural Dulce María Loynaz, uno de los principales espacios de la vida literaria habanera desde su fundación, el 5 de febrero de 2005.
Curriculum o Descripción amplia del Proyecto
Alberto Edel Morales Fuentes [Cabaiguán, 1961]

Escritor, investigador y promotor cultural. Se graduó de la Licenciatura en Historia por la Universidad de La Habana en 1984 y en la misma universidad concluyó en 1992 una Maestría en Planeación del Desarrollo Cultural.
En 1985 ediciones del Taller publicó en Cabaiguán el plegable Volutas bajo el suéter. La editorial Letras Cubanas ha publicado en La Habana sus poemarios Viendo los autos pasar hacia Occidente, 1994, y Escrituras visibles, 1999. Para la misma editorial seleccionó y prologó el catálogo de jóvenes poetas cubanos Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo, 2000, y la muestra La Estrella de Cuba. Inventario de una expedición, 2004, reeditada en Caracas por Monte Avila Editores en el 2006. Su poemario Lejos de la corriente fue publicado en Tenerife en el 2002 por la editorial Globo y corregido y aumentado para Ediciones Unión de La Habana en el 2004. Ediciones Luminaria publicó en Sancti Spíritus en 2005 su relato testimonial Los pies en la tierra. Ediciones Pleamar realizó en La Habana en el 2007 la edición manufacturada de su poema Otro color, otras figuras geométricas.
Mantiene inédita su novela Que te vuelva a encontrar y el libro de poesía en décimas El juego de la memoria (o Bajo el árbol del mango). Trabaja en la terminación del cuaderno de poemas Con cierta elegancia, y del libro de ensayos Placer, memoria, trashumancias. En los límites de la conflictividad literaria.
Obtuvo, entre otros, los premios Nacional de Talleres Literarios 1988 y 1989, en testimonio; Nacional de Investigación de Patrimonio Cultural 1989, en historia; Pinos Nuevos 1993, en poesía; Revolución y Cultura 1996, en poesía; 13 de marzo 1997, en testimonio; y Razón de Ser 1997, en novela. También recibió, entre otras, menciones en el Premio David de Poesía 1985 y en el Premio La Gaceta de Cuba de Cuento 1994. Ha impartido conferencias o realizado lecturas en instituciones culturales y académicas de Cuba, España, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, México, Estados Unidos, Alemania y Honduras. Sus textos aparecen en numerosas antologías, publicaciones periódicas y sitios digitales de la isla y de otros países.
Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC). Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz de escritores y artistas jóvenes (AHS). Miembro del Consejo Asesor de la Editorial Letras Cubanas. Miembro del Consejo Científico del Centro Nacional de Superación para la Cultura (CNSC). Le fue conferida la Distinción Por la Cultura Nacional y la Roseta de la Ciudad de Cienfuegos. Es director fundador de la revista de literatura y libros La Letra del Escriba y del Centro Cultural Dulce María Loynaz. Reside en La Habana.

Alberto Edel Morales Fuentes
Tel. 8320331 / 8352732-34
edelmorales@loynaz.cult.cu
albem61@yahoo.es
Dirección electrónica
albem61@yahoo.es

Los cuerpos de la estrella y otras criaturas de Isla


Alberto Edel Morales Fuentes

I
En el año 2000 la editorial Letras Cubanas sorprendió a sus lectores con un artilugio raro: un catálogo de veintinueve poetas que rondaban los veinticinco años. La mayoría de ellos eran desconocidos para el público, pero unos meses después los mil quinientos ejemplares de Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo, aquel catálogo irreverente, habían sido vendidos.

Ese mismo año, o al siguiente, dejo al alcance del lector atento la precisión de la referencia, pero en cualquier caso con sorprendente celeridad para nuestros hábitos, la editorial electrónica CubaLiteraria puso en Internet la edición digital del aludido tomito, que aún hoy puede bajarse desde allí y desde otros sitios de la red de redes. Así se abrió el siglo XXI para las ediciones de poesía en la Isla.

Como prologuista y cómplice de aquella muestra he dicho alguna vez, más en broma que en serio, pero con entera convicción, que ese libro fue una especie de cirugía necesaria, aplicada a sangre fría y con intenciones urgentes de pro(con)mocionarlo, a un Corpus… que difería en exceso su irrupción pública en la vida literaria. El parto, como se vería luego, resultó dilatado, múltiple y fecundo.

Presionada por la sombra que proyectaban sobre ella sus hermanos mayores, mi propia promoción, que durante los diez o quince años anteriores había volteado el canon poético dominante en Cuba, los muchachos del 2000 no encontraban un modo eficaz de acceder al espacio público con su propio discurso generacional, más o menos identificable, dentro de la lógica de continuidad y ruptura que hasta hoy caracteriza la historia de la lírica cubana.

Pero la apremiante irrupción que supuso la presencia en las librerías y espacios literarios de Cuerpo sobre cuerpo… hizo visibles las conexiones latentes entre las voces personales aportadas al concierto nacional por los más jóvenes, algunas de las cuales ya empezaban a validarse por sí mismas.

Las más notables de estas poéticas se apartaban radicalmente de las retóricas de éxito, soflamas de una palabrería disfuncional y reiterativa, ocupadas por círculos de epígonos para satisfacer las expectativas de críticos e instituciones que, en el centro mismo de la crisis, centraron su examen y fomento en las maneras y no en la mirada específica de los poetas más trascendentes de la promoción anterior, hasta (des)significar casi todos los sentidos de la expresión poética que antes habían llevado a un cambio profundo.

La realidad, se dice, sobre todo la evanescente realidad que acompaña a la poesía. jamás es lineal y casi nunca su percepción es del todo objetiva. Por lo tanto estaré de acuerdo cuando algún colega me diga que no fue así. No todos, claro, no en todo. Quizá no fue probadamente así, pero mucho de eso hubo y permanece insistiendo alrededor. Aunque los autores más curtidos entre quienes habíamos comenzado a publicar en revistas literarias y editoriales de aquí y allá durante los ochenta y noventa del siglo pasado. Sigfredo, Carlos, Damaris, Emilio, Teresa, Alberto, Nelson, Omar, y varios otros, sostuvieran con firmeza su estatura mayor, con el lápiz y el teclado en la mano o mediante el traspaso de un lector interesado a otro de sus textos publicados antes.

II
La superación de la norma poética conversacional como discurso dominante, metamorfósis que resultó de un complejo proceso de acumulaciones, cuyos elementos definitorios hay que buscar en evoluciones de lo literario pero también en mutaciones de lo real, difundió en la isla una lectura parcial, fragmentaria, interesada, de muchas nociones poéticas modernas, vanguardistas y posmodernas europeas y norteamericanas y de sus teorías resultantes, que condujo en parte, por asimilación incompleta, por ignorancia múltiple o por la arbitrariedad que sostenía las políticas poéticas excluyentes de quienes las propusieron como norma, a la proliferación de auténticos laberintos escriturales y a la subvaloración u olvido de una función intrínseca del texto literario: su función comunicativa.

Una amplia zona de la poesía publicada en Cuba durante esos años noventa, años de profunda crisis en economía y valores, pero también de resistencia y libertad estética, que nada hay que olvidar, y casi toda la crítica dominante benefició con excesiva frecuencia a los textos portadores de esos nuevos códigos: fragmentarios, cerrados sobre sí mismos hasta el enclaustramiento, profundamente intelectualizados, pero también y en no poca medida, confusos en lugar de oscuros, incomprensibles en lugar de ambiguos, distantes del rigor, la pluralidad y el riesgo que le hubieran permitido constituirse en una expresión literaria modélica, en un experimento pertinente de otra escritura.

En un poema antológico de los años ochenta, “La luz, bróder, la luz”, Sigfredo Ariel nos proporciona su clave para acoplar el imaginario simbólico de un escritor, las alternativas del mundo cotidiano y la recepción crítica de los textos que se proponen: la miseria y la grandeza posibles de ese proceso que lleva a alcanzar el punto de invención poética. Los versos finales del poema develan, con toda la claridad que es posible mostrar en nuestros días, la intención del poeta, el sentido y el destino de su (la) poesía: quedará la luz, bróder, la luz, y no otra cosa.

Es la misma clave de luminosa certidumbre ante el fluir de lo oscuro que Teresa Melo extrae y recrea diez años después en “Fin de siglo”, un poema que ya sentimos perdurable: Por desear la luz, por retenerla, atravesamos cualquier oscuridad. Refulgencia del cuerpo de la estrella que no se retiene sin intención, que no se nos entrega fácil, y que debemos alcanzar, siempre que se trate de poesía, más allá de escuelas y de dogmas y de todo el caos de la agónica época pos.

III
La nueva hornada había llegado con los años ceros, estremecida en lo más íntimo, ahora sí, por el continuo estruendo de lo real: en la memoria adolescente pervivía la caída del Muro y el tocar fondo de la sobrevivencia cotidiana, en las pantallas de televisión el planeta se sacudía con el derrumbamiento de las Torres Gemelas, las guerras del petróleo en Asia central, los foros antiglobalización. Sobre las imágenes de Matrix, Bolos for Columbine y Good bye Lenin, más allá de las cadenas de emails, los episodios mangas y la proliferación de blogspot, emergían el cambio climático, el mapeo cerebral, la clonación, los secretos del genoma humano y la nanotecnología. Se movían entre explosiones, cortes de luz, marchas antiterroristas y emigraciones masivas, en un mundo que transmutaba los hechos, duros y específicos, a imágenes diluidas, desmontadas, maceradas como hojas de coca para soportar el dolor y olvidar.

Con escasas posibilidades de encontrarse en medio del vendaval y apertrechados de tiempo, buenos tiempos sin mucho que hacer, para releer la historia, la ciencia, la cultura, sus propias sagas familiares, las novedosas formas de convivencia social y el aluvión de informaciones que se les venía encima. Solos, cada uno de ellos, casi siempre sensitivos, escépticos, distantes de la vida literaria pero sumergidos del todo en la literatura: propia y ajena, antigua y contemporánea, la poesía, sin otro límite que sus propias miradas.

Así se echaron a escribir, dando continuidad al juego. Indiferentes a lo que pasaba con ellos, a lo que pasaba fuera de ese juego que eran sus vidas, plantadas como fichas en el tablero móvil de un tiempo, un espacio y una sensibilidad, eal o virtual, donde todos los seres humanos coexistían y se enfrentaban. Escribían esa enormidad desde su ser individual, poco viciados por el afán de trascender. La resultante era Un libro raro, un Patio interior con bosque, un Discurso de Safo, unas Páginas del agua. Eran Los días del perdón, una Oración del suicida, unas Historias contra el polvo, y eran también Los días del cinematógrafo y Aislada noche y bajo tea, textos que no hacían libro aún pero exigían un lugar en la memoria. Eran un Aqua sex y unos Poemas tempranos y una muy personal Forma de llamar desde Los Pinos. Era el sutil Cinema y el agudo in útero y luego, al fin, El Cabaret de La Existencia y El Mundo como Objeto, en todo su esplendor. Nuevas voces que llevaban consigo los auténticos goces, malestares, incertidumbres y preguntas de un planeta que hervía.

Tres años después de la publicación de Cuerpo sobre cuerpo… nos fuimos a una gira por todo el país. Iban algunos de ellos y otros, que recién habían llegado o cuyos mejores poemas no conocíamos antes. Y varios equilibristas mayores de mi promoción, para alcanzar certeza. Nos fuimos a esa empresa por el Bicentenario de José María Heredia, flanqueados por cinco trovadores. Para hacerle un Homenaje al primer poeta de América, según lo escribiera Martí, para reconocer esta isla indistinta llamada Cuba.

Fue un descubrimiento que cambió el destino de muchos, un toque de luz, un hecho irrepetible, imposible de contar. Y en el 2004 nació otro libro de poetas jóvenes para Letras Cubanas, más de trescientas páginas en diez mil ejemplares, para CubaLiteraria, ya saben, dejo al alcance del lector atento la precisión de las referencias, y luego para Monte Ávila editores en Caracas, para los nuevos lectores de las redes de Internet en cualquier momento y lugar: La Estrella de Cuba. Inventario de una Expedición.

La diversidad temática y estilística que se aprecia en ese libro también revela muchas de las claves características de la poesía cubana contemporánea (dada a poéticas más o menos clonadas o dialogantes, pero también a estéticas o gestos contrapuestos y hasta excluyentes entre sí) sin que se resienta demasiado la dramaturgia de ese discurso combinado. Eso lo convierte en una suma representativa de qué y cómo escriben, en cada una de las regiones culturales del país los poetas cubanos nacidos después de 1960, integrantes de dos promociones distintas más no necesariamente enfrentadas en su (re)visión del sentido y la utilidad específica de la poesía.

Por los estremecimientos que provoca, por los sentidos que propone y por la contundencia de lenguaje que presenta, la poesía cubana que entra al siglo XXI, la reunida en esos muestrarios y la que anima en otros volúmenes, puede ofrecer un testimonio decantado de la pertinencia de la escritura poética como creación. De sus esencias y sus alrededores, continuaremos dialogando en estas páginas. Qué más pedir que no sea ambición.


The star´s´bodies and other creatures seize the Archipelago

By Alberto Edel Morales Fuentes

(I)

During the year 2002 Letras Cubanas Publishing House surprised its readers launching a weird catalogue that compiles a group of poems written by twenty-nine young poets with an age average of twenty-five.

A vast majority of these poets were unknown by the Cuban readers, but some months later after the catalogue was published, one-thousand copies of ¨Cuerpo sobre Cuerpo¨-Body above body- were sold in the bookstores.

That same year, or the following (I prefer that the year were remembered by the reader himself), to our surprise, and going beyond to what we are accustomed to, CubaLiteraria web page and other Web sites posted the digital edition of this volume, which may still be downloaded by Internet users interested in poetry.

The XXIst Century was beginning to publish and diffuse Cuban poetry all along the archipelago.

Being the introducer of the book and an accomplice of that sample, I have commented, more than once and somewhat kidding, but fully convinced, that this volume was some kind of an obliged surgery a sang-froid that needed to be promoted and commuted to some Corpus….which differed -over and above- its irruption in the literary world.

Its delivery, as it would be explained later, was extensive, multiple and fruitful.

Pressed by the shadow that was projected on it by its elder brothers, my own promotion that, during the ten or fifteen last years had given a twist to the poetry canon prevailing in Cuba.

These young poets promoted during the year 2000 couldn´t find the best way to attract the Cuban reader with their rhetoric linked to the history of the Cuban poetry and identified by our readers along the years.

However, the urgent irruption of Cuerpo sobre cuerpo…-Body over Body …- in the Cuban bookstores and literary sites, made visible the latent connections among the personal voices that were a contribution of this group of young poets some of which were starting to ratify themselves, to the national poetry heritage,.

The most remarkable poems were very different from the successful rhetoric, characterized by a reiterative and dysfunctional verbiage created to satisfy the expectations of the critics and some institutions that, in the middle of a crisis, focused on the form, disregarding the sense of the poetry written by the most outstanding writers of the previous generation, giving a different sense to the poetic expression that had led to a deep change in the past.

It is said that reality, above all the evanescent reality present in poetry, is never linear, and its perception is not objective at all.

That´s why, I will always agree with some colleague that tells me it has never been that way. Not with all, of course, and not with all they say.

Perhaps it has not been always that way, but much of this has been and continues to be, even though some of the most relevant authors we started to publish in literary magazines and publishing houses inside and outside the country during the nineteen eighties and the nineteen nineties, like Sigfredo, Carlos, Damaris, Emilio, Teresa, Alberto, Nelson, Omar, and others, ratified their great talent through their published texts, by means of a pencil or the keys, or by changing one interested reader to another.

(II)

The improvement of the conversational poetry norm as the prevailing speech -some kind of metamorphosis that was the result of a complex accumulation process whose definitive elements are due to changes that generated a revolution in the literary world, and to mutations of reality- promoted a partial, split and attractive reading that spread throughout the Cuban Archipelago with multiple notions on the poetic movements: Modernism, the Vanguard movement and the European and North American Post-Modernism, and its corresponding theories, which led -at some extent, either by incomplete assimilation, multiple ignorance or arbitrariness that supported the excluding poetic policies of those who imposed it as a norm- to the proliferation of authentic writing labyrinths and also to the undervalue or oblivion of an intrinsic function of the literary writing, that is, its communicative function.

Most of the poetry published in Cuba during the nineteen-nineties, a period characterized by a big economic and financial crisis, but also a period of resistance and aesthetic liberty that we cannot forget, and almost the prevailing critic benefited -to a great extent- the texts containing the new codes: fragmented and enclosed in themselves, deeply intellectualized, but also confusing above the uncleared; incomprehensible above the ambiguous, far from strictness and from any danger that might allow them to become a literary expression pattern, a pertinent experiment belonging to another kind of writing.

Referring to an anthological poem from the nineteen-eighties entitled ¨La luz, broder, la luz¨, Sigfredo Ariel gives us his key that better suits the imaginary symbol of what a writer should be; the alternatives of the daily world and the critics´ acceptance on the texts that were suggested: the misery and greatness implicit in that process that reaches the poetic invention.

The final stanzas reveal, with full clearness, that it is still possible to show the poet´s intention, that only light, broder, light¨, will remain from the sense and destiny of (his) poetry.

This same key of luminous certainty facing the flowing of the dark, was reflected by Teresa Melo ten years later in hes poem ¨Fin de Siglo¨ -End of the Century- whose text lasts up to the present:

¨We´re ready to overcome darkness to have light and keep it, the brilliant body of a star we cannot keep without our intention, which does not come to us easily and we need to reach as long as it deals with poetry, going beyond schools and dogmas and the chaos of the dying post-age.¨

(III)

This new generation had arrived in 2000, shook by the boom of the real: in the minds of the adolescents remained the fall of the Berlin wall, and the problems of the daily life, the TV screens reproduced the falling of the Twin Towers of the WTC –World Trade Center-, the wars for oil that were taking place in Middle Asia, as well as anti-globalization forums.

From the Matrix images, Bolos for Columbine and Good Bye Lenin, even beyond the e-mails chains, the mangas episodes, and the blog spot proliferation, emerged the climatic change, the mapping of the brain, cloning, the secrets about the human genome, and nano-technology.

All of this was taking place amid bombs, blackouts, anti-terrorist demos, mass migrations, in a world that transformed hard facts, objective facts, into diluted, dismantled images, like coca leaves that were macerated to endure the pain and forget about life for a while.

With scarce possibilities of meeting in the middle of a storm, and with little time, good times without having so much to do to see to History, Science, culture, the family sagas, the new norms of social living, and the glut of information that was falling into them; alone, each of them, sensitive, esceptic, distant from the literary world, but absorted in their own Literature and the foreign one, the old and the modern, poetry, having no other limit than their own looks.

That´s how they started to write, following the game, indifferent to what was happening with them, to what was happening outside that game, that was their own lives which were fixed like chips on a mobile board of an imaginary age, space and sensibility, might be real or virtual, where all human beings lived and fought each other.

They wrote about that enormity from their individual experiences, without caring on how to transcend. The results were A Strange Book, an inside Courtyard in the middle of the forest, A Safo´s Speech, some Pages devoted to water.

Those were the times of forgiveness, the suicidal´s Prayer, a couple of Stories to remove the dust, and those were also the times of the film-maker and of Isolated night under the torch, which were unfinished texts to make a book, but worthy of being remembered.

There was an Aqua sex and some early Poems and a very special Way of calling from The Pines.

There was the subtle Cinema and the sharp in utero and, finally, The Existence Night Club and The World as an Object, in its full splendor.

They were new voices that carry with them the authentic joy, discomfort, uncertainty, and questions about a planet that was boiling.

Three years after publishing Cuerpo…we organized a tour throughout the country. We were accompanied by some of these young poets and by others who has just started to write, whose best poems were unknown by the reader.

We went to that tour on the occasion of the Bi-centennial of Jose Maria Heredia, followed by five trobadours, to pay tribute to the First Poet of America, as Marti used to say.

It was a discovery that changed the fate of many of them, a light touch, a non-repeated fact that cannot be told.

In the year 2004 Letras Cubanas published another volume of poems also written by young poets, containing more than three-hundred pages. Some ten-thousand copies were sold for Cuba Literaria and then for Monte Avila, editors in Caracas, and for other sites visited by new readers: The Cuban Star. An Expedition Inventory.

The thematic and stylistic variety found in this book has much to do with the Contemporary Cuban Poetry (responding to poetry norms more or less cloned or in dialogues, but also to aesthetic elements or opposing an even excluding gestures) affecting, as little as possible the drama deliveryt of the combined speech.

By means of this we may be able to know what Cuban poets born after 1960 - belonging to two different promotions, not necessarily opposed in as regards to their re-vision of the sense and the specific function of poetry- write about and how they do it

Due to the shaking it provokes, due to the senses that it proposes and due to the hard impacto the language that it presents, the Cuban poetry that is entering into the XXI Century, the one collected by these simples, and the one that animates in other volumen, can provide a well established testimony of the belonging of poetry writing as creation. Of its essences and its surroundings we will continue to dialogue in these pages. What else can we ask for that won´t be ambition.

Source: CUBARTE

Translated by Roxana Marquez Herrera

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Alberto Edel Morales Fuentes

ENCUENTRO TEÓRICO SOBRE CULTURA Y MEDIOS DIGITALES (14-16 de diciembre de 2009)

Lo que en algún momento llamamos “nuevas tecnologías” se ha tornado un espacio de expresión, convivencia y debate cada vez más amplio. Lo habitamos, de un modo u otro, continuamente, al incorporarse cada vez más a nuestro cotidiano. Nos permite crear, comunicarnos, informarnos. Una zona con leyes propias donde se realiza una intensa actividad humana.

Con ánimos de propiciar un debate e intercambiar experiencias, el Proyecto ESQUIFE, en vísperas de celebrar el 10mo aniversario de la creación de… Continúa

Publicado el diciembre 2, 2009 a las 11:41am —

Alberto Edel Morales Fuentes

Premios de Ensayo Casa África 2009

Premios de Ensayo Casa África 2009

Los ensayos pueden presentarse en español, inglés, francés y portugués.

BASES:

Primera
Podrá optar indistintamente a cualquiera de los premios toda persona física nacional de cualquier país de la UE y/o de cualquier país de África. En ningún caso podrá tener una relación laboral y/o profesional con Casa África, ni con alguna de las instituciones que la conforman (MAEC, AECID, Gobierno de Canarias, Cabildo de Gran Canaria, de Tenerife, de Lanzarote y de Fuert… Continúa

Publicado el octubre 26, 2009 a las 12:58pm —

Alberto Edel Morales Fuentes

Ismael González Castañer: Un delirante que progresa

Por Caridad Atencio

Lo conocí en la concurrida casa de Almelio Calderón a principios de la década del 90, por la que pasaron quizá muchos de los mejores poetas que comenzaron a publicar en ese tiempo. Se debatía una y otra vez y a lo largo de los años, entre pasar su libro en una vieja máquina de escribir para enviarlo al Concurso David de la UNEAC o leernos sus poemas, llenos de delirio. Quizá el motivo de esta entrevista se resuma en estas breves líneas del autor: “Escribo poesía porque sé qu… Continúa

Publicado el octubre 26, 2009 a las 12:32pm — 1 comentario

Alberto Edel Morales Fuentes

Premios Fray Luis de León de Creación Literaria. Edición de 2009.

Premios Fray Luis de León de Creación Literaria. Edición de 2009.

Primera. Participantes.

1.1. Podrán participar escritores de cualquier nacionalidad.

1.2. No podrán obtener la condición de beneficiarios de los premios las personas en quienes concurra alguna de las circunstancias establecidas en el artículo 13 de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones (Ver apartado 3.2).


Segunda. Obras.

2.1. Las obras que se presenten deberán estar escritas en lengua castellana, ser or… Continúa

Publicado el octubre 26, 2009 a las 12:30pm —

Alberto Edel Morales Fuentes

Soy un escritor que pedaleó en bicicletas. Entrevista a Alberto Guerra Naranjo.

Alberto Guerra Naranjo en su libro de cuentos Blasfemia del escriba presenta su primera etapa de escritura, en la que se interesa en tematizar el propio ejercicio escritural y a la figura del escritor a partir de una estructura de cajas chinas, deudora de Borges, pero con un sello personal.

Se puede decir que en la actualidad es uno de los narradores más convencidos de lo que significa ser escritor en la Cuba actual, tratando siempre de mirar su entorno para crear a partir de él.

Paula Guillar… Continúa

Publicado el octubre 26, 2009 a las 12:20pm —

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A las 3:26pm del septiembre 17, 2008, Alberto Edel Morales Fuentes dijo...
Los cuerpos de la estrella y otras criaturas de Isla
Alberto Edel Morales Fuentes



En el año 2000 la editorial Letras Cubanas sorprendió a sus lectores con un artilugio raro: un catálogo de veintinueve poetas que rondaban los veinticinco años. La mayoría de ellos eran desconocidos para el público, pero unos meses después los mil quinientos ejemplares de Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo, aquel catálogo irreverente, habían sido vendidos.

Ese mismo año, o al siguiente, dejo al alcance del lector atento la precisión de la referencia, pero en cualquier caso con sorprendente celeridad para nuestros hábitos, la editorial electrónica CubaLiteraria puso en Internet la edición digital del aludido tomito, que aún hoy puede bajarse desde allí y desde otros sitios de la red de redes. Así se abrió el siglo XXI para las ediciones de poesía en la Isla.

Como prologuista y cómplice de aquella muestra he dicho alguna vez, más en broma que en serio, pero con entera convicción, que ese libro fue una especie de cirugía necesaria, aplicada a sangre fría y con intenciones urgentes de pro(con)mocionarlo, a un Corpus… que difería en exceso su irrupción pública en la vida literaria. El parto, como se vería luego, resultó dilatado, múltiple y fecundo.

Presionada por la sombra que proyectaban sobre ella sus hermanos mayores, mi propia promoción, que durante los diez o quince años anteriores había volteado el canon poético dominante en Cuba, los muchachos del 2000 no encontraban un modo eficaz de acceder al espacio público con su propio discurso generacional, más o menos identificable, dentro de la lógica de continuidad y ruptura que hasta hoy caracteriza la historia de la lírica cubana.

Pero la apremiante irrupción que supuso la presencia en las librerías y espacios literarios de Cuerpo sobre cuerpo… hizo visibles las conexiones latentes entre las voces personales aportadas al concierto nacional por los más jóvenes, algunas de las cuales ya empezaban a validarse por sí mismas.

Las más notables de estas poéticas se apartaban radicalmente de las retóricas de éxito, soflamas de una palabrería disfuncional y reiterativa, ocupadas por círculos de epígonos para satisfacer las expectativas de críticos e instituciones que, en el centro mismo de la crisis, centraron su examen y fomento en las maneras y no en la mirada específica de los poetas más trascendentes de la promoción anterior, hasta (des)significar casi todos los sentidos de la expresión poética que antes habían llevado a un cambio profundo.

La realidad, se dice, sobre todo la evanescente realidad que acompaña a la poesía. jamás es lineal y casi nunca su percepción es del todo objetiva. Por lo tanto estaré de acuerdo cuando algún colega me diga que no fue así. No todos, claro, no en todo. Quizá no fue probadamente así, pero mucho de eso hubo y permanece insistiendo alrededor. Aunque los autores más curtidos entre quienes habíamos comenzado a publicar en revistas literarias y editoriales de aquí y allá durante los ochenta y noventa del siglo pasado. Sigfredo, Carlos, Damaris, Emilio, Teresa, Alberto, Nelson, Omar, y varios otros, sostuvieran con firmeza su estatura mayor, con el lápiz y el teclado en la mano o mediante el traspaso de un lector interesado a otro de sus textos publicados antes.

II
La superación de la norma poética conversacional como discurso dominante, metamorfósis que resultó de un complejo proceso de acumulaciones, cuyos elementos definitorios hay que buscar en evoluciones de lo literario pero también en mutaciones de lo real, difundió en la isla una lectura parcial, fragmentaria, interesada, de muchas nociones poéticas modernas, vanguardistas y posmodernas europeas y norteamericanas y de sus teorías resultantes, que condujo en parte, por asimilación incompleta, por ignorancia múltiple o por la arbitrariedad que sostenía las políticas poéticas excluyentes de quienes las propusieron como norma, a la proliferación de auténticos laberintos escriturales y a la subvaloración u olvido de una función intrínseca del texto literario: su función comunicativa.

Una amplia zona de la poesía publicada en Cuba durante esos años noventa, años de profunda crisis en economía y valores, pero también de resistencia y libertad estética, que nada hay que olvidar, y casi toda la crítica dominante benefició con excesiva frecuencia a los textos portadores de esos nuevos códigos: fragmentarios, cerrados sobre sí mismos hasta el enclaustramiento, profundamente intelectualizados, pero también y en no poca medida, confusos en lugar de oscuros, incomprensibles en lugar de ambiguos, distantes del rigor, la pluralidad y el riesgo que le hubieran permitido constituirse en una expresión literaria modélica, en un experimento pertinente de otra escritura.

En un poema antológico de los años ochenta, “La luz, bróder, la luz”, Sigfredo Ariel nos proporciona su clave para acoplar el imaginario simbólico de un escritor, las alternativas del mundo cotidiano y la recepción crítica de los textos que se proponen: la miseria y la grandeza posibles de ese proceso que lleva a alcanzar el punto de invención poética. Los versos finales del poema develan, con toda la claridad que es posible mostrar en nuestros días, la intención del poeta, el sentido y el destino de su (la) poesía: quedará la luz, bróder, la luz, y no otra cosa.

Es la misma clave de luminosa certidumbre ante el fluir de lo oscuro que Teresa Melo extrae y recrea diez años después en “Fin de siglo”, un poema que ya sentimos perdurable: Por desear la luz, por retenerla, atravesamos cualquier oscuridad. Refulgencia del cuerpo de la estrella que no se retiene sin intención, que no se nos entrega fácil, y que debemos alcanzar, siempre que se trate de poesía, más allá de escuelas y de dogmas y de todo el caos de la agónica época pos.

III
La nueva hornada había llegado con los años ceros, estremecida en lo más íntimo, ahora sí, por el continuo estruendo de lo real: en la memoria adolescente pervivía la caída del Muro y el tocar fondo de la sobrevivencia cotidiana, en las pantallas de televisión el planeta se sacudía con el derrumbamiento de las Torres Gemelas, las guerras del petróleo en Asia central, los foros antiglobalización. Sobre las imágenes de Matrix, Bolos for Columbine y Good bye Lenin, más allá de las cadenas de emails, los episodios mangas y la proliferación de blogspot, emergían el cambio climático, el mapeo cerebral, la clonación, los secretos del genoma humano y la nanotecnología. Se movían entre explosiones, cortes de luz, marchas antiterroristas y emigraciones masivas, en un mundo que transmutaba los hechos, duros y específicos, a imágenes diluidas, desmontadas, maceradas como hojas de coca para soportar el dolor y olvidar.

Con escasas posibilidades de encontrarse en medio del vendaval y apertrechados de tiempo, buenos tiempos sin mucho que hacer, para releer la historia, la ciencia, la cultura, sus propias sagas familiares, las novedosas formas de convivencia social y el aluvión de informaciones que se les venía encima. Solos, cada uno de ellos, casi siempre sensitivos, escépticos, distantes de la vida literaria pero sumergidos del todo en la literatura: propia y ajena, antigua y contemporánea, la poesía, sin otro límite que sus propias miradas.

Así se echaron a escribir, dando continuidad al juego. Indiferentes a lo que pasaba con ellos, a lo que pasaba fuera de ese juego que eran sus vidas, plantadas como fichas en el tablero móvil de un tiempo, un espacio y una sensibilidad, eal o virtual, donde todos los seres humanos coexistían y se enfrentaban. Escribían esa enormidad desde su ser individual, poco viciados por el afán de trascender. La resultante era Un libro raro, un Patio interior con bosque, un Discurso de Safo, unas Páginas del agua. Eran Los días del perdón, una Oración del suicida, unas Historias contra el polvo, y eran también Los días del cinematógrafo y Aislada noche y bajo tea, textos que no hacían libro aún pero exigían un lugar en la memoria. Eran un Aqua sex y unos Poemas tempranos y una muy personal Forma de llamar desde Los Pinos. Era el sutil Cinema y el agudo in útero y luego, al fin, El Cabaret de La Existencia y El Mundo como Objeto, en todo su esplendor. Nuevas voces que llevaban consigo los auténticos goces, malestares, incertidumbres y preguntas de un planeta que hervía.

Tres años después de la publicación de Cuerpo sobre cuerpo… nos fuimos a una gira por todo el país. Iban algunos de ellos y otros, que recién habían llegado o cuyos mejores poemas no conocíamos antes. Y varios equilibristas mayores de mi promoción, para alcanzar certeza. Nos fuimos a esa empresa por el Bicentenario de José María Heredia, flanqueados por cinco trovadores. Para hacerle un Homenaje al primer poeta de América, según lo escribiera Martí, para reconocer esta isla indistinta llamada Cuba.

Fue un descubrimiento que cambió el destino de muchos, un toque de luz, un hecho irrepetible, imposible de contar. Y en el 2004 nació otro libro de poetas jóvenes para Letras Cubanas, más de trescientas páginas en diez mil ejemplares, para CubaLiteraria, ya saben, dejo al alcance del lector atento la precisión de las referencias, y luego para Monte Ávila editores en Caracas, para los nuevos lectores de las redes de Internet en cualquier momento y lugar: La Estrella de Cuba. Inventario de una Expedición.

La diversidad temática y estilística que se aprecia en ese libro también revela muchas de las claves características de la poesía cubana contemporánea (dada a poéticas más o menos clonadas o dialogantes, pero también a estéticas o gestos contrapuestos y hasta excluyentes entre sí) sin que se resienta demasiado la dramaturgia de ese discurso combinado. Eso lo convierte en una suma representativa de qué y cómo escriben, en cada una de las regiones culturales del país los poetas cubanos nacidos después de 1960, integrantes de dos promociones distintas más no necesariamente enfrentadas en su (re)visión del sentido y la utilidad específica de la poesía.

Por los estremecimientos que provoca, por los sentidos que propone y por la contundencia de lenguaje que presenta, la poesía cubana que entra al siglo XXI, la reunida en esos muestrarios y la que anima en otros volúmenes, puede ofrecer un testimonio decantado de la pertinencia de la escritura poética como creación. De sus esencias y sus alrededores, continuaremos dialogando en estas páginas. Qué más pedir que no sea ambición.


The star´s´bodies and other creatures seize the Archipelago

By Alberto Edel Morales Fuentes

(I)

During the year 2002 Letras Cubanas Publishing House surprised its readers launching a weird catalogue that compiles a group of poems written by twenty-nine young poets with an age average of twenty-five.

A vast majority of these poets were unknown by the Cuban readers, but some months later after the catalogue was published, one-thousand copies of ¨Cuerpo sobre Cuerpo¨-Body above body- were sold in the bookstores.

That same year, or the following (I prefer that the year were remembered by the reader himself), to our surprise, and going beyond to what we are accustomed to, CubaLiteraria web page and other Web sites posted the digital edition of this volume, which may still be downloaded by Internet users interested in poetry.

The XXIst Century was beginning to publish and diffuse Cuban poetry all along the archipelago.

Being the introducer of the book and an accomplice of that sample, I have commented, more than once and somewhat kidding, but fully convinced, that this volume was some kind of an obliged surgery a sang-froid that needed to be promoted and commuted to some Corpus….which differed -over and above- its irruption in the literary world.

Its delivery, as it would be explained later, was extensive, multiple and fruitful.

Pressed by the shadow that was projected on it by its elder brothers, my own promotion that, during the ten or fifteen last years had given a twist to the poetry canon prevailing in Cuba.

These young poets promoted during the year 2000 couldn´t find the best way to attract the Cuban reader with their rhetoric linked to the history of the Cuban poetry and identified by our readers along the years.

However, the urgent irruption of Cuerpo sobre cuerpo…-Body over Body …- in the Cuban bookstores and literary sites, made visible the latent connections among the personal voices that were a contribution of this group of young poets some of which were starting to ratify themselves, to the national poetry heritage,.

The most remarkable poems were very different from the successful rhetoric, characterized by a reiterative and dysfunctional verbiage created to satisfy the expectations of the critics and some institutions that, in the middle of a crisis, focused on the form, disregarding the sense of the poetry written by the most outstanding writers of the previous generation, giving a different sense to the poetic expression that had led to a deep change in the past.

It is said that reality, above all the evanescent reality present in poetry, is never linear, and its perception is not objective at all.

That´s why, I will always agree with some colleague that tells me it has never been that way. Not with all, of course, and not with all they say.

Perhaps it has not been always that way, but much of this has been and continues to be, even though some of the most relevant authors we started to publish in literary magazines and publishing houses inside and outside the country during the nineteen eighties and the nineteen nineties, like Sigfredo, Carlos, Damaris, Emilio, Teresa, Alberto, Nelson, Omar, and others, ratified their great talent through their published texts, by means of a pencil or the keys, or by changing one interested reader to another.

(II)

The improvement of the conversational poetry norm as the prevailing speech -some kind of metamorphosis that was the result of a complex accumulation process whose definitive elements are due to changes that generated a revolution in the literary world, and to mutations of reality- promoted a partial, split and attractive reading that spread throughout the Cuban Archipelago with multiple notions on the poetic movements: Modernism, the Vanguard movement and the European and North American Post-Modernism, and its corresponding theories, which led -at some extent, either by incomplete assimilation, multiple ignorance or arbitrariness that supported the excluding poetic policies of those who imposed it as a norm- to the proliferation of authentic writing labyrinths and also to the undervalue or oblivion of an intrinsic function of the literary writing, that is, its communicative function.

Most of the poetry published in Cuba during the nineteen-nineties, a period characterized by a big economic and financial crisis, but also a period of resistance and aesthetic liberty that we cannot forget, and almost the prevailing critic benefited -to a great extent- the texts containing the new codes: fragmented and enclosed in themselves, deeply intellectualized, but also confusing above the uncleared; incomprehensible above the ambiguous, far from strictness and from any danger that might allow them to become a literary expression pattern, a pertinent experiment belonging to another kind of writing.

Referring to an anthological poem from the nineteen-eighties entitled ¨La luz, broder, la luz¨, Sigfredo Ariel gives us his key that better suits the imaginary symbol of what a writer should be; the alternatives of the daily world and the critics´ acceptance on the texts that were suggested: the misery and greatness implicit in that process that reaches the poetic invention.

The final stanzas reveal, with full clearness, that it is still possible to show the poet´s intention, that only light, broder, light¨, will remain from the sense and destiny of (his) poetry.

This same key of luminous certainty facing the flowing of the dark, was reflected by Teresa Melo ten years later in hes poem ¨Fin de Siglo¨ -End of the Century- whose text lasts up to the present:

¨We´re ready to overcome darkness to have light and keep it, the brilliant body of a star we cannot keep without our intention, which does not come to us easily and we need to reach as long as it deals with poetry, going beyond schools and dogmas and the chaos of the dying post-age.¨

(III)

This new generation had arrived in 2000, shook by the boom of the real: in the minds of the adolescents remained the fall of the Berlin wall, and the problems of the daily life, the TV screens reproduced the falling of the Twin Towers of the WTC –World Trade Center-, the wars for oil that were taking place in Middle Asia, as well as anti-globalization forums.

From the Matrix images, Bolos for Columbine and Good Bye Lenin, even beyond the e-mails chains, the mangas episodes, and the blog spot proliferation, emerged the climatic change, the mapping of the brain, cloning, the secrets about the human genome, and nano-technology.

All of this was taking place amid bombs, blackouts, anti-terrorist demos, mass migrations, in a world that transformed hard facts, objective facts, into diluted, dismantled images, like coca leaves that were macerated to endure the pain and forget about life for a while.

With scarce possibilities of meeting in the middle of a storm, and with little time, good times without having so much to do to see to History, Science, culture, the family sagas, the new norms of social living, and the glut of information that was falling into them; alone, each of them, sensitive, esceptic, distant from the literary world, but absorted in their own Literature and the foreign one, the old and the modern, poetry, having no other limit than their own looks.

That´s how they started to write, following the game, indifferent to what was happening with them, to what was happening outside that game, that was their own lives which were fixed like chips on a mobile board of an imaginary age, space and sensibility, might be real or virtual, where all human beings lived and fought each other.

They wrote about that enormity from their individual experiences, without caring on how to transcend. The results were A Strange Book, an inside Courtyard in the middle of the forest, A Safo´s Speech, some Pages devoted to water.

Those were the times of forgiveness, the suicidal´s Prayer, a couple of Stories to remove the dust, and those were also the times of the film-maker and of Isolated night under the torch, which were unfinished texts to make a book, but worthy of being remembered.

There was an Aqua sex and some early Poems and a very special Way of calling from The Pines.

There was the subtle Cinema and the sharp in utero and, finally, The Existence Night Club and The World as an Object, in its full splendor.

They were new voices that carry with them the authentic joy, discomfort, uncertainty, and questions about a planet that was boiling.

Three years after publishing Cuerpo…we organized a tour throughout the country. We were accompanied by some of these young poets and by others who has just started to write, whose best poems were unknown by the reader.

We went to that tour on the occasion of the Bi-centennial of Jose Maria Heredia, followed by five trobadours, to pay tribute to the First Poet of America, as Marti used to say.

It was a discovery that changed the fate of many of them, a light touch, a non-repeated fact that cannot be told.

In the year 2004 Letras Cubanas published another volume of poems also written by young poets, containing more than three-hundred pages. Some ten-thousand copies were sold for Cuba Literaria and then for Monte Avila, editors in Caracas, and for other sites visited by new readers: The Cuban Star. An Expedition Inventory.

The thematic and stylistic variety found in this book has much to do with the Contemporary Cuban Poetry (responding to poetry norms more or less cloned or in dialogues, but also to aesthetic elements or opposing an even excluding gestures) affecting, as little as possible the drama deliveryt of the combined speech.

By means of this we may be able to know what Cuban poets born after 1960 - belonging to two different promotions, not necessarily opposed in as regards to their re-vision of the sense and the specific function of poetry- write about and how they do it

Due to the shaking it provokes, due to the senses that it proposes and due to the hard impacto the language that it presents, the Cuban poetry that is entering into the XXI Century, the one collected by these simples, and the one that animates in other volumen, can provide a well established testimony of the belonging of poetry writing as creation. Of its essences and its surroundings we will continue to dialogue in these pages. What else can we ask for that won´t be ambition.

Source: CUBARTE

Translated by Roxana Marquez Herrera
 
 

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